Con voz rasgada canta el cantautor
por la vida y el tabaco
versos que escupe su rasgado corazón
con el sombrero en la mano
y dentro unas monedas de desprecio y pena
que valen menos que la gente que pasa de largo.
Con los ojos secos y llenos de arena
ve lo fácil que es olvidarse de las lágrimas
cuando no es el alma lo que está en juego.
Y con sus canciones va alegrando a los pequeños soñadores
que sueñan con ser algún día
como aquellos viejos cantautores.
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