Cuántas madrugadas más
voy a tener que esperarte.
Sin tus palabras, llorar
es más fácil que nunca y no me ve nadie.
Sin embargo aquí estaré,
por detrás o por delante.
No me conozco muy bien,
pero háblame porque nunca se sabe.
Me bebo el tiempo que aquí
hace ya días que sobra.
No me acuerdo de reír,
las noches son largas y la vida corta.
Voy a tener que cumplir
con mi palabra de hierro.
Tú sólo cúlpame a mí
cuando te despiertes y siempre sea invierno.
Dónde estará nuestro abril,
de los poetas querido.
Hace años ya que lo vi,
diciendo Me voy, que el amor ya se ha ido.
El cajón de los sueños
viernes, 4 de marzo de 2016
lunes, 6 de enero de 2014
Se rompe la cristalera
con el calor de las llamas.
Me tiro al vacío sin cuerda,
el viento se lleva las palabras.
Y mueren los animales
con los trozos de cristales
que salen de mi cabeza.
Desaparece el camino
bajo cipreses o pinos,
cementerio de horas muertas.
Tapicerías y navaja,
madera quemada,
páginas olvidadas,
me encuentro al caer y dejo en la Tierra.
Una sonrisa ilusoria,
melena a caballo,
ojos desquiciados, miro de cerca.
Hay fuego en mis pupilas heladas,
rodeadas de un abismo inalcanzable,
de secretos, de sueños que arden
cada vez que se cierra la puerta
y se enciende el motor.
Y comienza el viaje,
y se para mi reloj.
viernes, 27 de diciembre de 2013
Tan, tan
"Llaman a la puerta otra vez,
ya va, ¿quién es?
Fui a abrir,
y se metió en mi casa: un amanecer.
¡Ahí va! ¡Qué bien!
Jurad;
jurad que estaba triste y diré:
fue ayer. ¡Joder, qué bien!"
Soy yo.
Abro otra vez después de mucho tiempo
la puerta que daba a mis pensamientos.
Y como un sastre cojo aguja e hilo,
y cerrando las heridas que abre el tiempo, escribo.
Miro.
Aunque aún te tengo miedo, ahora te sigo.
Relojes de otro mundo, donde vivo,
agujas que destrozan mis adentros,
arena que me inunda los sentidos
y me sepulta cuando espero.
"Seguir la trayectoria que llevan las nubes
y volver por la mañana igual que sale el sol.
Verás qué calentito retorcer las horas
dando patadas al reloj"
domingo, 24 de noviembre de 2013
Poema huérfano
Quizá no he pasado la noche sin dormir
y no he perdido la cuenta.
Quizá me engaño y dejo de pensar en ti,
quizá no soy tormenta.
Quizá la mentira esconde a la verdad,
o quizá la encuentro en la inseguridad.
Quizá no tengo nada que decir,
quizás estoy aquí.
Puede que mis pies ya no marquen el ritmo,
y que las noches sean como antes.
Puede que a la luna no le guste el amarillo
y que la inspiración se haya perdido
con los corazones palpitantes,
que cambiaron de camino, quizá,
sin haberse despedido,
sin soltar ningún suspiro preguntándose
cuándo volverán.
Quizá la noche es roja,
quizá la paso en vela
repartiéndome en mitades.
Quizá la paso a solas
pensando otras ciudades.
Quizá la última estrofa
esconde las verdades.
Quizá será la noche
la que guarda mis males.
jueves, 21 de noviembre de 2013
"No existe musa que pise acelerador"
La prisa era más amable
cuando estabas al final.
Mírame a los ojos, traidor,
y dime que no disfrutas torturándome.
Atado,
las manos a la espalda,
me golpeas con tu puño de hierro cerrado
en mitad de la cara.
Me haces sangre,
abres heridas,
me hurgas por dentro
y sacas lo peor que tengo,
y el resultado sólo es
autodestrucción.
No paras de reírte,
de pasar por delante de mí
y dar vueltas a mi alrededor,
sin parar.
Yo no entiendo nada,
ni siquiera por qué estoy aquí,
esclavo.
Y me hielo
mientras vuelan los días fríos,
que se apoyan un segundo en la repisa
y se van deprisa bajo el cielo de Madrid,
donde vuelvo a buscar lo que me falta,
y sigo sin encontrar una respuesta,
que tal vez no exista.
Maldita prisa.
sábado, 16 de noviembre de 2013
Por si la encuentro
Estoy buscando una respuesta
que lleva el viento.
Y voy detrás de todas las tormentas
y no la encuentro.
Una palabra que mate a mi instinto,
que nunca llega.
Una luz que me guíe en el laberinto,
un sol fundido.
Alguien que me saque del camino,
que voy perdido.
Tiempo de paseo sin abrigo,
que algo me hiela.
Meter a los recuerdos en mi olvido,
las horas vuelan.
Viento que me traiga una respuesta,
que no me encuentra.
Ventanas azules tras las estrellas,
la noche en vela.
Punto que cierra un desatino,
fin de la letra.
Y voy...
sábado, 9 de noviembre de 2013
Hoy puede ser que llueva
"Me regaña el viento al oído:
-Venga arriba, arriba y arriba.
Me pregunta el sol, si me mira,
por qué estoy tan desconocido.
-Es que aquí la vida no tiene sentido"
Se ve un poco de luz por un agujero
que olvidaste tapar, pa' mi desconsuelo.
La luz me hace daño en los ojos,
por eso estoy siempre durmiendo.
Me han contado que pasas el día
dando vueltas por mis sueños.
Y no te veo,
te quiero mirar y no puedo,
que la luz me mantiene alejado
de tus huellas más que de tus pasos.
Yo me quedo esperando a que llueva,
que así puedo salir a la calle
sin la sombra de un sol que me pida
regalarle a la gente sonrisas.
Y al diablo
le he pedido mi alma de vuelta,
que ahora necesito echar un trago,
a un mejor postor tendré que venderla.
Y si te enteras
de que hoy he salido a buscarte,
es mejor que no te lo creas,
porque no vayas a enamorarte.
Paso la noche guardando tu ventana desde fuera,
madrugada muriendo de frío en la acera.
Y al día siguiente me cambio la cara,
que el disfraz de persona ya no me cuadra.
Y parece que vengo de un mundo distinto,
nadie sabe que el mundo me ha cambiado,
que antes mis manos eran manos,
que aún me sigue guiando el instinto.
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