Princesa, todo recto,
hacia ninguna parte.
Sin saber quién me espera,
ni quién no,
al otro lado de la calle,
al final.
Gran Vía, de la mano.
Yo sin sangre,
tú muy fría,
y a los dos lados de la calle,
HUMANIDAD,
bajo mantas y cartón,
sin una moneda de más
ni demasiada atención.
El Corte Inglés
en los brazos de esa señora.
Uno, dos, tres...
Y me tiro al andén,
y todo se acaba.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
The last goodbye
Cada día enloqueciendo,
me doy cuenta.
Aparece "Sol de Invierno"
detrás de cada tormenta.
Mi réplica del espejo
me ha dejado en cuarentena,
me señala con el dedo:
seré el próximo que muera.
No te extrañe si me encuentras
tirado en una cuneta.
Que aquí no hay guapos ni feos,
sólo hay gente viva o muerta
disfrazada de personas
o dormidas, o despiertas.
Se aproxima el fin del mundo,
no nos valen veinte piernas.
Como dijo un vagabundo:
"Que no me pidan que vuelva".
No me regalo una cuerda
porque me doy hasta miedo.
Sálvame tú, ven corriendo.
O me duermes, o despiertas.
domingo, 9 de diciembre de 2012
Atardecer
La gente habla sin decir nada,
mucho ruido, voz muy alta,
siempre igual.
Pocos, sin hablar, lo dicen todo,
y seguimos sin escuchar a los árboles,
que nos cuentan una historia
mucho más interesante.
Y me falta un tiempo inventado
para cosas que no quiero,
y no es normal,
no lo entiendo,
por qué vivimos así,
si teniendo mucho menos
podríamos... hasta vivir...
Disfrutando, nada más,
de esta puesta de Sol,
de este frío y aquel calor
que envuelve tu pelo a mi lado,
y me lo trae de regalo
siempre en forma de canción.
lunes, 3 de diciembre de 2012
¿Qué fue de los cantautores?
Tanto miedo a estar tan bien,
como el miedo en verano a una tormenta
cuando me muero de calor.
Tengo miedo de engancharme y de caerme,
de no despertarme jamás
cuando me digas adiós.
Los focos iluminan las guitarras.
y a la entrada, y más al fondo,
sillas vacías,
hay más gente, pero estoy yo solo,
y después de salir del pozo,
me llevan al cielo en volandas,
"La niña de la biblioteca" y
"Mariposa de noviembre",
que me trae al frío Diciembre
impregnado en sus alas.
Sus voces son ecos lejanos de ayer,
y hoy, temiendo estar bien,
me voy a la cama,
porque ya es muy tarde
y nadie me acompaña.
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