jueves, 29 de agosto de 2013

Gota a gota, golpe a golpe

Solo
sin nadie y
con todos
delante y
mi vida
detrás.

Solo
sin olas.
Cabezas
en llamas.
Belleza al
final.




Solo.                                  
La música
me impide
ser alguien.
Y yo sin
compás.

Solo.
Te extrañas.
A ti no es
tan raro
venirte a
buscar.

Calla.
¿Quién eres?
Mejor no
me esperes
y muére-
te ya.

Solo
palabras
que aquí
me hacen falta y
que nunca
vendrán.

Solo
mi vida
sin más
deprimida
sola
morirá.

Ocho
estaciones
quizá
repetidas.
Dos años.
Volar.

Me voy.
Tú me miras.
No hay quien
me lo impida.
Sólo tú.
Quizá.

Mosaico
de versos
repletos
de excesos.
¿Y quién
los leerá?

domingo, 25 de agosto de 2013

Por si aparece entre mis cosas


En alguna de tus noches en vinilo
me encuentro cuando escarbo en el cajón.
En algún atardecer contigo
cuando el tiempo de verdad daba lo mismo,
allí a veces aún me deslumbra nuestro sol.

En alguna de las horas bien perdidas
pienso si la noche se olvida de mí.
Me salen al paso ideas escondidas
que escribo aunque nadie me lo pida,
y vivo una noche cada mil.

En ciertas estrofas sin tu boca me llamas,
esperan que siempre me acuerde de ti.
Y yo que olvidé cómo se habla a una dama,
siempre que me toca me voy por las ramas,
siempre acaba ella hablando por mí.

Y no, no hables, no me digas que
no sabes qué es lo que he estado bebiendo,
sabes que ya sólo bebo del beso
de aquel día que fue la última vez que te vi.

Y no, no llores, no sigas,
no me eches de menos,
que sabes que el tiempo cuanto más lo esperemos
más nos desespera, me aleja de ti,
el tiempo que siempre gana la carrera,
que nunca me deja dejar de morir.

sábado, 24 de agosto de 2013

Si abres los ojos desaparezco

Si abres los ojos desaparezco,
así que no los abras
y déjame atravesar las tierras de tu cuerpo.
Así me gustaría que fuera, pero la realidad es otra:
Si abro los ojos desapareces,
por eso me paso el día soñando sin abrirlos
que eres tú quien llama todas las veces
y que yo no soy ningún asesino
que mata los recuerdos de una vida
porque no puede olvidar de otra forma lo vivido.

Si abres los ojos desaparezco. Difícil forma de existir, dirás. Pues sí. Lo que más me cuesta es pensar que estoy viviendo de verdad, y de repente darme cuenta de que no hay nada, que no eres real, o mejor dicho, que yo no soy real, que no pertenezco a tu realidad, en la que para vivir hay que tener los ojos abiertos. Y entonces desaparezco.

viernes, 23 de agosto de 2013

Parece un cantautor

Con voz rasgada canta el cantautor
por la vida y el tabaco
versos que escupe su rasgado corazón
con el sombrero en la mano
y dentro unas monedas de desprecio y pena
que valen menos que la gente que pasa de largo.
Con los ojos secos y llenos de arena
ve lo fácil que es olvidarse de las lágrimas
cuando no es el alma lo que está en juego.
Y con sus canciones va alegrando a los pequeños soñadores
que sueñan con ser algún día
como aquellos viejos cantautores.

martes, 20 de agosto de 2013

Luce la oscuridad

Rodeada de un halo,
tu fama te precede tiempo ha.
Te miro, me atrapas, voy borracho,
oigo y veo, suena y luce la oscuridad.
Siempre de noche, quizá te deseo,
déjame volver a tu ciudad.
Me calma escuchar un verso
de la canción que nunca deja de sonar.
"Vente a la sombra, amor, que yo te espero"
allá donde no se puede concebir el mar.

Se va yendo...

Los días van ganándole la partida al sol
que no se cansa
y sigue dándome rayos rojos a través de las rendijas
de la persiana bajada.
Me levanto, con esta mil veces,
a echar un trago de algo que mate mi cuerpo,
para estar en sintonía con el alma.
El domingo se eterniza
e invade toda la semana.
Escribo algo de verdad por una vez
y no me atrevo a dejarlo vivo.
Borro mis palabras, desaparecen mis huellas,
y yo me quedo aquí, en mi agujero, escondido.

... (y un último verso que no se atreve a aparecer).

lunes, 19 de agosto de 2013

Más que palabras

Me acostumbré a llegar tarde,
a no tener razón,
a que me dejaran solo
y a que el viento no soplara a favor.
Y aprendí a perder
y a aprender de los demás,
a vivir lejos de ti
y a morir al atardecer.
A llorar y a esperar nada,
a no ser más que roca,
a no hablar con la boca
y escribir más que palabras.

domingo, 18 de agosto de 2013

Angustia existencial

Vuelves a crear un documento nuevo. ¿Cuándo fue la última vez? Hace dos horas, quizá menos. Te detienes a pensar ante la virtual hoja en blanco, ¿qué vas a escribir? La misma mierda que ayer, te respondes, como si fuera un trabajo. Intentas abrir las ventanas de tu mente, tu imaginación, airear todo tu interior y aparentar un aire fresco, pero nunca consigues más que parafrasearte a ti mismo, o peor, plasmar una indecente versión de una canción que escribió un poeta de verdad. Patético. Y no es la primera vez que te lo llamas esta semana, ni hoy tampoco. Te quedas esperando, sin saber qué, sin saber qué hacer aparte de esperar sin saber qué. Porque todo se ha convertido en una espera del próximo segundo, una ansiedad enfermiza por llegar a un instante después despreocupando el actual. Lees cosas que escribiste hace tiempo sin poder creer que fueras tú. Empiezas a teclear con rabia, sin sentido, imaginando que la inspiración llega a posarse en tus dedos y convierte todas esas letras en un poema. Aquellos versos de ayer no estuvieron tan mal, piensas. Y después vuelves a tropezar, has perdido la esencia. Estás tan ahogado que piensas estúpidamente en empezar a fumar, sólo por ver cómo el humo se pierde en volutas que representan tus asquerosos pensamientos. Joder.


Y para terminar, sopesas las únicas dos opciones que podrían sacarte de la angustia existencial: que el tiempo se detenga definitivamente y sin trampas, o bien que el tiempo vuele hasta el momento que estás anhelando desde la última vez.

El crimen fue en Granada

18 de agosto
 1. El crimen
  Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.
          2. El poeta y la muerte
  Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
          3.
  Se le vio caminar...
                      Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

                                                                             Antonio Machado

sábado, 17 de agosto de 2013

Mañana empieza hoy

Se acabó...
Se acabó el tiempo de echar de menos...
Se acabó estar encerrado sin ver la realidad...
Se acabó la eterna agonía...
Se acabó el no conocer la alegría...
Se acabó el sentir que estamos muertos...
Se acabó el vagar por el desierto...
Se acabó pensar que la vida no tiene sentido...
Se acabó sólo soñar que estoy despierto...
Se acabó el hablar conmigo mismo...
Se acabaron las horas que no acaban...
Se acabaron las voces que no cantan...
Se acabaron las agujas en mi piel...
Se acabaron las canciones de amor
y se acabaron los poemas en papel...
Se acabó llorar si no veo el sol...
Se acabó pensar en un tú y yo...
Se acabó decir que se acabó...

... por hoy.

Por hoy ya terminé,
soñaré al dormir con su sonrisa,
mañana volveré,
mañana será otro día.

Qué estúpido tiene que sonar esto

En silencio me deslumbra un nuevo día.
Y en la oscuridad me callo.
La angustia existencial otra vez, me visita,
o ni siquiera se fue después de ayer.
Ardo.
Ardo siempre que pienso en mañana,
no pienso en otra cosa.
Me da miedo el tiempo que nos mata.
Qué estúpido tiene que sonar esto.
En mi cabeza ya no suenan las campanas del juicio final,
el ruido del presente es mucho más inquietante.
La incertidumbre del ahora y qué pasará después.
Qué más da ahora el último suspiro,
ojalá ya lo estuviera dando.
Pero no, aquí seguimos.
Esperando.
Con el tiempo y su guiñar de ojos macabro,
con cómo arrebata el hoy sin hacernos caso.
Qué estúpido tiene que sonar esto,
un canto quejándome del tiempo.
No podríamos no existir,
no podría dejarnos en paz.
No seríamos nosotros los creadores del mar
con nuestro llanto.
No podría él recibir y dar,
en vez de robarnos.
No podría yo dejar de pensar
de vez en cuando.

Como si al revés la vida se entendiera

Como si la primera línea no fuera la última que ha nacido.
Como si este verso fuera antes del siguiente.
Como si este poema no lo hubiera escrito desde abajo.
Como si hablar del tiempo no fuera perderlo.
Como si todo lo que escribo no fuera a caer en el olvido.
Como si al sacar lo malo me quedaran cosas buenas.
Como si todo lo vivido mereciera la pena.
Por eso no me cuelgo, sigo subiendo la escalera.

Como si al revés la vida se entendiera.

viernes, 16 de agosto de 2013

Y 3, y vuelta

Un melocotón bajo el sol, entre los árboles. Escucho y pienso Don't think twice, it's all right. Alejo, o intento alejar, toda nube que cruce mi mente. Dejo que los inclinados rayos del atardecer se posen dulcemente en mi pecho, en mi tripa, en mis brazos. Y me recuesto ligeramente hacia atrás sobre una mano, sintiendo las briznas de hierba entre los dedos. En la otra, un melocotón. Lo saboreo lentamente, dejo que me impregne su olor, mordiscos pequeños para alargar los segundos... 

Don't think twice, it's all right. Ahora, al escribir esto, rememoro aquel momento. Fue efímero. Se fue. Sólo tengo el recuerdo de un rato agradable. Pasado. Pasado encerrado, enterrado por tiempo. Muerto en sí mismo, vivo en el recuerdo. Real. Y ahora quiero quedarme con ese pensamiento. Un recuerdo encerrado que no volverá. Y por eso mismo no será robado.

Existirá para siempre.

Pregúntale del tiempo

Hoy lloré, y no existe llorar de alegría.
Llorar de alegría no es más
que derramar lágrimas conscientes
de que el momento se acaba,
la risa se quiebra,
el tiempo mata.
Mientras, pensamos,
en medio de nuestro inmenso ego,
que somos nosotros los que tenemos la sartén por el mango,
que al pasar las horas matamos el tiempo.
Patético.
Pensé incluso, a ratos,
que podría dejar pasar el tiempo,
y ya no hay quien me perdone,
ni tiempo que me permita pasar de largo.
Harto.
De mí, harto. ¿Quién podría no estarlo?
Tiempo, olvídame
junto con todos tus humanos vasallos.
Que nadie pregunte al desaparecer,
que nadie se inmute si no vuelvo a nacer.

jueves, 15 de agosto de 2013

Cuando me mira con otros ojos que no son suyos

Cuando me mira con otros ojos que no son suyos
me desconcierta, me raja el pecho y no comprendo
por qué no está, por qué tarda tanto, por qué espero,
si a la deriva una noche
cualquier par de ojos estaría dispuesto.
Pero espero.
Cuando me mira con otros ojos que no son suyos
me vuelve a enterrar en el recuerdo,
me vuelve a dejar solo en mi mundo,
abandonados deseos que me construyo
intentando olvidar que no existe consuelo.
Y sigo sin comprender por qué,
por qué me arruina, por qué me pierdo, por qué espero,
si en cualquier esquina me llaman
unos ojos que no son tan oscuros.
Pero espero.

miércoles, 14 de agosto de 2013

2

Soy yo quien me engaña
y entra en tu vida a escondidas.
Tú no te das cuenta, casi ni me miras.
Yo me desespero, cierro puertas y ventanas.
Quemo estos cuartetos,
me quedo en mi agujero a morir.
Sé que no soy el primero,
no sé lo que quiero para ti.
Dejo de pensarlo
porque al fin y al cabo qué más da,
todos estos ratos
que paso recordando sin hablar,
todas las palabras
que dentro de un segundo ya no existirán,
momentos vacíos
porque nadie los recordará cuando la muerte venga a visitarme.
La tinta, virgen, se ha secado,
y ya no hay más oportunidades
de arreglar el saco roto en el que caen estas líneas
antes incluso de nacer.
Un punto, un punto más,
no queda más que mirar atrás
después del punto final.

martes, 13 de agosto de 2013

1

¿Cuándo volverán las noches interminables?
Esas en las que dormir era sólo una parte más,
quizá la menos importante.
Cuando a la mañana siguiente cualquiera podía entrar por la puerta
y comprobar mi locura inminente
encima de la mesa.
Olvidaba cada noche con el sol,
y revivía cada noche la anterior,
todas distintas, todas una,
¿en alguna no sentí por la vida amor?
¿en alguna no estaba de vida lleno?
¿Cuándo fue la vida mejor?
¿Cuándo la vida ha vivido en mí más que entonces?
Aquellas noches en las que nunca era demasiado tarde
para vivir
ni demasiado pronto
para dormir,
¿cuándo volverán a mí? ¿Cuándo volveré?
¿Me esperarán las horas dormidas en la habitación?
Se irán volando detrás del reloj.
El instinto más básico será mi canción,
llorar, llorar,
¿cuándo volverá?
Pregunto al viento
por respuestas
que sólo están en ella.
Volverán las siniestras noches frías
con ecos de un verso que empieza un poema.
Cualquier suelo era una cama,
cualquier noche, mi disfraz,
cada beso el mundo entero,
y el recuerdo, ahora fatal,
me obliga a decir que muero
cada vez que tú no estás.

VIDA. Principio y final.

31 de julio
Una vida tiene un principio y un final. Pero una vida tiene muchas vidas, y cada una de las vidas de una vida tiene un principio y un final.
Una vida tiene muchos principios y muchos finales. Y lo que ocurre entre un principio y un final es una vida entera, pase el tiempo que pase.
Cada una de las vidas de una vida es una unidad que tiene sentido en sí misma, una rutina o falta de rutina diferente a las rutinas o faltas de rutina anterior y posterior. Un cambio, y una vida puede terminar. Una vida es una vida tal y como la conocemos, y cuando se desmorona, deja de ser esa vida para empezar a ser otra, aunque la vida que las contiene no se acabe.
Una vida siempre tiene vida, pero alguna de las vidas de una vida puede que no tenga vida. Puede que entre un final y otro, entre una vida y otra, haya un tiempo sin vida, que constituye una vida más, una unidad separada de las vidas adyacentes completa en sí misma. Eso es, completa.
Cada una de las vidas de una vida es en sí misma completa. Aunque todas las vidas de una vida están relacionadas en el sujeto, que es el hilo de unión, cada una puede entenderse por separado, con su principio y su final, y con su vida propia.
Una vida puede ser un verano, o un día, o trece días, o un curso, o un año. La mejor de mis vidas puede durar lo que duran mis diecinueve años más seis días, y quién sabe si esa vida, la mejor de mis vidas, ya ha terminado, o continuará con un nuevo número en las decenas de mi edad.

Pensaba que esta vida había acabado hace un mes, pero me había equivocado. También puede ser que dentro de esta vida, la mejor de mis vidas, haya una subvida de trece días de duración, apartado de todo el mundo conocido en medio de un bosque, con una rutina diferente, con unas sensaciones que darán lugar a recuerdos especiales. Esa subvida sí que ha terminado, y ha contribuido, con todo lo demás, a que esta vida sea la mejor de mis vidas. Y quién sabe si esta vida, la mejor de mis vidas, ya ha terminado.