Cuando me mira con otros ojos que no son suyos
me desconcierta, me raja el pecho y no comprendo
por qué no está, por qué tarda tanto, por qué espero,
si a la deriva una noche
cualquier par de ojos estaría dispuesto.
Pero espero.
Cuando me mira con otros ojos que no son suyos
me vuelve a enterrar en el recuerdo,
me vuelve a dejar solo en mi mundo,
abandonados deseos que me construyo
intentando olvidar que no existe consuelo.
Y sigo sin comprender por qué,
por qué me arruina, por qué me pierdo, por qué espero,
si en cualquier esquina me llaman
unos ojos que no son tan oscuros.
Pero espero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario