Rodeada de un halo,
tu fama te precede tiempo ha.
Te miro, me atrapas, voy borracho,
oigo y veo, suena y luce la oscuridad.
Siempre de noche, quizá te deseo,
déjame volver a tu ciudad.
Me calma escuchar un verso
de la canción que nunca deja de sonar.
"Vente a la sombra, amor, que yo te espero"
allá donde no se puede concebir el mar.
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