viernes, 1 de febrero de 2013

Volar... Volar...

No dormir está bien,
siempre que tengas a la vista un horizonte,
y una estrella intermitente,
o una cama hecha con césped,
y versos de compañía;

ideas para mañana,
que te insulten por la cara
y que te guste y no te sientas
cohibido por nadie, ni por nada.

Que el añil se abra paso
en noches de no dormir
entre las nubes de azúcar.

Que susurren los amores
rodeados de misterio,
que el día después de la noche
no mueran tus sentimientos,
y que el viento que me empuja
a no obedecer a nadie
y me envuelve en la locura
les sirva a ustedes de excusa
al leer estas letras juntas.

Que dormir tan pocas horas
me deja en fiebre absoluta,
un delirio prolongado
si no eres de los que disfrutan.

Pero, a veces...

A veces dormir está bien.
Y mejor está soñar.

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