Ya no sé
si es la ropa
la que llevo al revés,
o es mi cuerpo
el que no va bien.
Seré yo,
supongo que no lo sé.
Porque cuando el frío de la aguja
se clava en mi miedo
y me roza la sangre,
y empieza a fluir...
Supongo que no lo sé.
Y cuando el éxtasis llega,
y la muerte después,
y no aguanto el frío
y el calor a la vez...
Supongo que no lo sé.
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