viernes, 15 de febrero de 2013

La doble dirección de las palabras


Peligroso cruce de miradas.
No encontramos bien la dirección:
dos muertos.

Ojos ávidos,
que me lanzan al vacío.
Los mismos ojos, fríos,
que me matan.
Ojos sinceros,
que me inundan de miedo,
quiero salir corriendo,
pero no respondo;
me quedo.

Peligroso cruce de miradas.
El desvío de dos vidas removidas,
no agitadas.

Carretera en llamas,
pies ardiendo,
no existe medio de transporte para mí,
que estoy huyendo.

Y ese mismo miedo que me mata,
me obliga a seguir muriendo,
con vida.

Y ese mismo miedo con que vivo,
cada día me da una palabra:
"Expira".

No hay comentarios:

Publicar un comentario