Si los cánticos terrenales
me impiden conciliar el sueño;
si mi vida es cuesta abajo
pero en picado y sin frenos...
Acompáñame esta noche,
que estoy vivo, más o menos.
Si los muros me limitan,
entro y salgo sin cesar
de mi cabeza.
Si no hay huecos en mi vida
para personas de más,
entran por piezas.
Cada día mil distracciones,
y tantas conversaciones
que me arrepiento.
En nada habrá vacaciones,
y no importan los galones.
Siempre miento.
Las piedras
del suelo
de la calle
me ven caer.
Mi pelo y
mis cuerdas
consonantes,
causan estrés.
Las letras que mis manos
escupen a diario
levantan las pasiones
de bichos y gusanos
que las entienden, ¡pobres!
Somos unos animales
que se creen tan superiores...
Tengo tantos vendavales
en mis sueños de colores...
Y si algo me parece efímero
por un momento,
me pongo el pijama,
y me duermo, contento,
a las luces oscuras
de unas voces lejanas
con la tenue negrura
de la noche en la ventana.
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