viernes, 22 de febrero de 2013

To you


A ti, desconocido.
Mis versos no serán tan amables,
ya te aviso,
como aquellos de Walt Whitman.

Sólo porque tú llevas gorra y placa,
tengo que ver cómo se para tu coche
y cómo tu actitud me ataca.
Me detienes con una autoridad inmerecida,
si la usas de este modo,
sólo porque mi cabeza la tapa
más pelo del adecuado,
y porque un trozo de tela
te impide ver mi cara.
Me paras.
Tu prepotencia me da asco,
me dan pena tus maltratos
porque soy diferente.
Me da pena que no seas
el defensor de la gente.
Me da miedo la pistola
que te ha vaciado la mente.

Pero no sólo te hablo a ti,
hombre del orden.

También a ti, ciudadano sin rumbo,
o con un destino fijo.
A ti, que caminas por la calle
y te apartas de mi lado
creyendo que voy a robarte.
Piénsalo bien,
piensa antes.
Me miras como si yo fuera uno de ellos,
de esos tipos con traje,
los que sí te deberían dar miedo,
como si yo fuera el culpable
de tu bajada de sueldo
o de tu vida arruinada.
Indígnate, y ve a por ellos,
pasa de mí, que no soy nadie.
No me odies, que soy tu amigo
antes de que tú quisieras ser mi enemigo.
No me des la mano
por si acaso te apuñalo,
pero ven, lucha conmigo,
no me des de lado,
que quizá pueda servirte de ayuda.
Piénsalo bien,
piensa antes,
no seas su marioneta
y despierta de tu siesta,
que ya dura varios años.
Despierta, dispara,
no me juzgues sólo porque no me ves la cara.
Piénsalo bien,
piensa antes,
dirige bien tu rabia
y sal a la calle.
Indígnate, y no te calles.
Despierta, dispara,
pintaremos con su sangre
el amanecer de mañana,
que tendrá tonos de azul...

No hay comentarios:

Publicar un comentario