miércoles, 30 de enero de 2013
Desvanecimiento, desaturación, devaneos
La luna se desvanece en
el cielo claro del alba
tras una velada ausente
de su habitual esperanza
tras grises humos nacientes
de las miserias humanas.
De pronto un corazón se abre,
no sé si es el mío o el tuyo.
Déjalo ir, ya vendrá.
Hay para todos los gustos.
De insensatos está el mundo
lleno, por fortuna.
Ruido de cadenas imaginarias.
Mueren mis dos venas
de sobredosis.
De cielo.
Vuela sin alas
y no me mates
hasta por la mañana,
cuando vea la luna desvaneciéndose
en el cielo claro del alba,
muerta por los humos nacientes
de la ingratitud humana.
Entre ayer y mañana
pasa hoy, un día;
pasa hoy, la vida.
Entre el amanecer y la noche
pasan horas y algo más,
pero entre la noche y el amanecer...
eso no se puede contar.
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