lunes, 5 de noviembre de 2012
Tras su conversación
Las dos de la madrugada y los ojos como platos.
Miles de luces naranjas y lluvia contra el asfalto.
¿Por qué seguimos aquí, si mañana madrugamos?
¿Por qué no separas los versos, que te están saliendo largos?
La música suena y suena, mano a mano contigo.
Quiero destruir mis penas, y las tuyas no te digo.
¿Dónde estás? ¿Dónde estarás?
No te veo en ningún lado,
no te veo aquí a mi lado,
y no aguanto, no aguanto más.
No es para tanto, dicen, quizás.
Esta mañana me calé entero,
qué importa.
Esta tarde no fui el primero,
a nadie le importa.
Esta noche la paso despierto,
y ni a ti te importa.
No hay estrellas en el cielo,
ni ellas me soportan.
Sólo tengo un lapicero,
y todo me sobra.
Mi teléfono no suena.
¿Por qué lloras?
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